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Mostrando las entradas con la etiqueta cuentos

Cuentos Amazónicos. Zona Sur

Reseña del libro del Centro Cultural José Pío Aza (2022) La selva da para mucho. Cada quien vive la selva a su manera, según el alcance de su entendimiento. Pero la selva no se cierra, no toma partido, ni aprueba ni desaprueba, solo existe, solo es y continúa creciendo, germinando.  ¿Quién entiende mejor a la selva? ¿Sus habitantes naturales? ¿Su gente originaria? (¿Al final quién es "gente"? ¿Los animales también son --o fueron-- gente?). Pregunta tonta. A la selva no le importa, deja que la gente (la verdadera y la que fue) hable como guste, como mejor le guste. La selva sigue germinando.  Cuando alguién cuenta sobre la selva, sobre todo quienes han estado en ella desde el principio --desde el Wanamey, desde Tasorintsi o desde Tsla--, parece que dijeran incoherencias, sinsentidos, frases incomprensibles, lógicas quebradizas, giros intrincados. Sin embargo, y curiosamente, a pesar de la deformación de la forma, siempre aparece claramente el mensaje moral, la lección, el apre...

La muralla verde y otras historias

Reseña del libro de Armando Robles Godoy (2022) ¿A quien se le habrá ocurrido la estupidez de que se puede explotar la selva para vivir? Digo esto porque los cuentos del libro, los que están relacionados a la selva, muestran la cruda visión del colono: del ambicioso y perverso (“en la selva no hay estrellas”), del amargado, celoso y cautivo (“el rabión”), y del cauto, decidido y a la vez desesperado (“la muralla verde”). Precisamente, tú y yo tenemos una visión distinta de la selva, según nuestra vivencia e intención. Sin embargo, la visión del colono —me refiero a todo extraño que piensa que la vastedad de la selva es la solución a todos sus problemas o ambiciones— no es de mi agrado, porque si este gana, la selva será su musa, pero si pierde, la maldecirá con ahínco. Para mí, la única muralla que evita compenetrarse con la selva es esa masa gris que tenemos en la cabeza, esa que se alimenta de la ambición, la desesperanza y la promesa de una riqueza inimaginable. El problema es nuest...