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Por los Fernanditos de hoy. Trauma histórico, repatriación y reencarnación de Fernando Túpac Amaru Bastidas


Comparto la ponencia que presenté en aquel conversatorio (2025). Fue la última vez que escuché a Martín Romero Pacheco: sobrio, elocuente y reflexivo, o sea todo un maestro. Así lo recuerdo y para él este escrito. 

Resumen

El objetivo de la ponencia es reflexionar sobre la repatriación simbólica de Fernando Túpac Amaru Bastidas (FTAB) a partir de la teoría del trauma histórico y de la postura política de la reparación poscolonial. La reflexión principal es que aún no hemos superado el trauma histórico de la colonia y que el “dolor ancestral” nos aleja de los Fernanditos y las Fernanditas del presente. La propuesta, para superar el trauma y reescribir la memoria histórica, es que la figura de FTAB se reencarne en cada niño y niña vulnerable de hoy en día, y que, a través de ello, podamos identificar y luchar contra las nuevas formas de violencia y colonización.

Introducción

¿Qué sintieron ustedes cuando se enteraron de que los restos simbólicos de Fernando Túpac Amaru Bastidas (FTAB) habían regresado al Cusco? ¿Qué sentimientos, qué pensamientos, qué emociones afloraron? No quiero que me los digan ahora, solo les pido que hagan memoria, que recuerden, que los tengan presentes mientras hablamos del tema. Me gustaría, sin embargo, ensayar algunas respuestas.

Cuando se armó todo aquello de la “llegada de Fernandito”, salieron a flote muchos sentimientos. En primer lugar, rabia, enojo, bronca y puño en alto hacia esos españoles que habían reducido a nada al último eslabón de la familia Túpac Amaru Bastidas. En segundo lugar, pena, angustia, compasión y piedad por esa criatura que no tenía nada que ver en el asunto, que no tenía la culpa de las acciones de sus padres. En tercer lugar, afloraron sentimientos de orgullo y reivindicación, de deuda pagada, de repatriación y reapropiación de un ser que había muerto en donde no debía. En cuarto lugar, empezó la crítica y los cuestionamientos, tanto a la iniciativa de la “repatriación simbólica” como a la fidelidad del contenido de aquel cofre-urna. En quinto y último lugar, la noticia causó indiferencia, dado que se trataba de un hecho del pasado que poco o nada tiene que ver con el presente. Bueno, abordaremos estos sentimientos desde la perspectiva del trauma histórico (TH), la repatriación y la reencarnación.

La herida en el alma

El trauma histórico es una herida, una llaga abierta en la psique de una sociedad tras un evento o una serie de eventos altamente estresantes y aterradores que sobrepasan los mecanismos reguladores de la persona. Así, el trauma de la colonización afectó a la gente indígena debido a las epidemias, las hambrunas, la asimilación forzada, el genocidio, la aculturación, las relocalizaciones, la subyugación, etc. En síntesis, el trauma histórico es una “herida en el alma” (Brave Heart, 2003; León Sulca, 2024).

El trauma histórico tiene las siguientes características: es colectivo, sistemático e intergeneracional; es ejecutado deliberadamente y con intenciones destructivas por un grupo dominante; desvía a la población subyugada de su curso histórico, lo cual produce un legado de desigualdades a nivel individual —afecta la salud física y la estabilidad emocional— y a nivel de sociedad —perpetúa toda clase de desigualdades económicas y sociales—. El choque es tal que continúa resonando y recreando experiencias de injusticia, violencia, discriminación y abusos. El ciclo no se rompe tan fácilmente; más bien, se retroalimenta (León Sulca, 2024).

El trauma histórico se perpetúa de dos formas. En primer lugar, a través de la imposición e institucionalización de un nuevo orden social basado en la desigualdad y la opresión. En segundo lugar, a través de la traumatización vicaria, que surge cuando las historias del trauma vivido se siguen contando en la sociedad, creando una memoria colectiva de la experiencia. Al transmitir las historias, se transmite también la carga emocional y la vivencia de sufrimiento que perpetúan sentimientos de dolor no procesado (León Sulca, 2024).

Repatriación

La repatriación o restitución es el conjunto de acciones adelantadas por el Estado para revisar la posesión de bienes arqueológicos e iniciar un proceso que involucre la devolución de objetos a sus países de origen. Sin embargo, la repatriación por sí sola no es suficiente: es necesario un proceso de reparación y reapropiación. En el primer caso, se trata de un proyecto poscolonial en el que se logre subsanar la herida a partir de la posesión del propio pasado, de la preservación de la memoria colectiva, del reconocimiento de una imposición académica y política colonial, y de la disculpa histórica de quienes generaron la herida. Se trata de un acto de reparación poscolonial (Aguilar Díaz, 2011). En el segundo caso, la idea es garantizar que dichos objetos puedan ser reapropiados culturalmente por la sociedad originaria (Ochoa Jiménez, 2013).

La respuesta al trauma histórico incluye una serie de emociones y acciones. Algunas de estas son actitudes autodestructivas, rabia, violencia, baja autoestima, ansiedad, depresión, miedos extremos, internalización del sufrimiento de los ancestros, somatizaciones, dolor ancestral no procesado, entre otras (León Sulca, 2024). Entonces, pregunto: ¿qué tipo de respuesta damos, hoy en día, al trauma histórico de la colonización española al repatriar los restos de FTAB, al exigir reparación poscolonial y al simular una reapropiación cultural? 

Para mí, la repatriación simbólica de los restos —reales o inventados— de FTAB es una respuesta no superada al trauma histórico. Estamos buscando reparación, resarcimiento, reconocimiento, posicionamiento político y reivindicación histórica, pero sobre la base de una herida abierta, de un dolor ancestral no procesado, de un dolor que nosotros no hemos sufrido en carne propia. En pocas palabras, seguimos arrastrando el trauma histórico colonial. La herida en el alma aún late. Todavía no hemos procesado el “susto” de la colonización.

Hacia la reencarnación

Una de las maneras que tenemos para sanar las “heridas del alma” —el trauma histórico— es la curación cultural; es decir, conectar a las personas con su identidad cultural, permitirles ser y hacer, transmitir sus historias, su conocimiento y su sentir (León Sulca, 2024). Pero, otra vez, esto no es suficiente. ¿La repatriación, la reparación y el reconocimiento también son suficientes? No. Más aún, tampoco es suficiente aquello de la reconciliación, es decir, procesar el trauma histórico a través de la aceptación y el perdón. Hace falta, es necesario, propongo, que Fernando Túpac Amaru Bastidas sea reencarnado en cada niño o niña del presente, porque en estos cuerpos y almas aún se encarnan la explotación, la trata de personas, la discriminación, el racismo, el desplazamiento forzado y la muerte por indiferencia. La historia no tiene sentido si no se refleja en el presente.

Por ejemplo, ¿qué hacemos por los niños y adolescentes lustrabotas de la Plaza Kusipata, expuestos al turismo sexual y al tráfico ilícito de estupefacientes? ¿Qué hacemos por los niños y niñas que venden en las calles del Cusco, cerca al Mall? ¿Qué hacemos por las niñas y adolescentes secuestradas en La Pampa, víctimas de explotación sexual por las mafias de la minería ilegal? ¿Qué hacemos por los niños wampis utilizados como escudos humanos por los mineros ilegales en el río Santiago (Amazonas, Perú) (AIDESEP, 2025)? ¿Qué hacemos —o qué decimos— ante los miles de niños y niñas desnutridos, que tienen una educación formal deficiente y monocultural? Y, en el caso de las niñas wampis y awajún, ¿qué hacemos ante los 524 casos de docentes acusados de violación (Villasante, 2024)? ¿Qué hacemos por los niños y niñas que son abandonados por sus padres y madres en albergues inadecuados, vulnerables y precarios? ¿Qué hacemos por las madres adolescentes maltratadas o por las madres solteras abandonadas con hijos de diferentes parejas?

Entonces, ¿qué hacemos, qué podemos hacer por los Fernanditos y las Fernanditas de hoy? ¿Acaso es suficiente una repatriación simbólica que solo echa sal a las heridas del alma? Si en verdad queremos sobreponernos al trauma histórico, si queremos redefinir nuestra memoria histórica, debemos intervenir en las nuevas formas de colonización y violencia. ¡Por los Fernanditos de hoy!

Poema

FERNANDITO

No me siento identificado con Fernando Túpac Amaru ni con la gesta de sus padres. 

No me siento, siquiera, identificado con el manojo de tierra que llega al Cusco diciendo su nombre. 

No me siento identificado con los homenajes y camaretazos dedicados a los tupacamaristas que, simplemente, ya no oyen, ni ven, ni dicen, ni sienten. 

No me siento ni seré José Gabriel ni Micaela ni Fernandito, siempre y cuando su historia...

Me genere cólera, venganza y odio.

Me descarne la fibra hispana.

Me llene de orgullo racista.

Me insufle inkanismo y cusqueñismo irascibles.

Me ensimisme en mi raza india.

Me incite a cargar un fusil de balas odio.

Pero, 

si el linaje Amaro, si la consonante Thopa, en cambio, me generan, como ahora me generan, lucha, perseverancia, dignidad, resolución, justicia, compasión, ciudadanía y compromiso con los Fernanditos del ahora, con los huérfanos acorralados en albergues desamorados, con las Fernanditas que, empujadas hacia La Pampa, son víctimas de explotación sexual, o con las que, bajo el disfraz del “yo la educo”, son en realidad “amas de cama” de los neogamonales cusqueñísimos, o con aquellos niños y niñas desnutridos, descuidados, excluidos y descartados por el simple hecho de ser “nativitas”, “cholitas” o “indiecitas”... 

Entonces, 

sí que sí, que viva José Gabriel, que viva el linaje Amaro, y que los festejos, onomásticos y revueltas sean para los Thopa de hoy.

Mientras tanto, 

no me siento, para nada, parte de una historia que ya fue. 

No me siento parte de esta historia mientras no sea 100% presente.

Bibliografía

AIDESEP. (2025, febrero 18). Exigen acción urgente ante minería ilegal y uso de niños como escudos humanos. Disponible en: https://aidesep.org.pe/noticias/exigen-accion-urgente-ante-mineria-ilegal-y-uso-de-ninos-como-escudos-humanos/

Aguilar Díaz, M. (2011). Entre diálogos y repatriaciones. Reparación colonial por la memoria y preservación de Machu Picchu. Antípoda, 12. Disponible en: https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/antipoda/article/view/1857/155

Brave Heart, M. Y. H. (2003). The Historical Trauma Response among Natives and Its Relationship with Substance Abuse: A Lakota Illustration. Journal of Psychoactive Drugs, 35(1), 7–13.

Ochoa Jiménez, M. J. (2013). Reapropiación de bienes culturales y derechos humanos. Derecho y realidad, 21. Disponible en: https://revistas.uptc.edu.co/index.php/derecho_realidad/article/download/4835/3928/10897

León Sulca, V. M. (2024). El trauma histórico de la colonización analizado desde el enfoque del Análisis Transaccional. Bonding, 202. Disponible en: https://bonding.es/el-trauma-historico-de-la-colonizacion-analizado-desde-el-enfoque-del-analisis-transaccional/

Villasante, M. (2024, junio 24). Las violaciones de niñas wampís y awajún: injusticia comunitaria y ordinaria e impunidad. En IDHPUCP. Disponible en: https://idehpucp.pucp.edu.pe/boletin-eventos/las-violaciones-de-ninas-wampis-y-awajun-injusticia-comunitaria-y-ordinaria-e-impunidad/

Donaldo Humberto Pinedo Macedo

Cusco, 15 de mayo de 2025.

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